No tenía ni idea de cómo podía salir eso, hasta que empezamos a jugar. Y no acepto que suene mal, porque jugamos. Tenemos una idea, nos suena factible, y no paramos hasta verla hecha realidad en la mejor versión posible. Y lo disfruto como cuando jugábamos de pequeños, y he encontrado un amigo que no recordaba dónde lo había dejado.
Podría decir que he trabajado mucho y trabajo mucho en cada cosa que hacemos. Y probablemente sea cierto, pero no me lo parece, porque cuando te dan confianza para hacer lo que sientas, salen las cosas que sientes, y el resultado es el más real, el que más energía desprende, y acaban saliendo eventos que se convierten en momentos inolvidables para muchas personas. El trabajo vale cada abrazo entre las personas que acaban formando parte.
Ayer hicimos la primera Feria del Libro de El Carpio con estas características, con los autores de aquí, de nuestros pueblos vecinos, dándonos voz solo a nosotros y no a grandes nombres, y qué sorpresa ver que justo eso es lo que la gente necesitaba. Descubrir en alguien conocido una sensibilidad desconocida, sentir el arte de cerca, de verdad, del que te pone la piel de gallina.
Cada autor puso un trozo de lo que es a disposición del resto, Pepa Jiménez volvió a hacerme llorar recordándome que los olivos y el desierto, pueden ser mucho más cercanos de lo que parece. Silvia Brenner toca la guitarra de una manera que corta el aire, y la respiración. Y cada persona que participó en el micro abierto se dejó el alma para tocar la del resto. Mi mayor orgullo es reunir a esas personas que admiro y son un ejemplo para mí, con otras que acabo de descubrir y quiero conocer. Creo que ninguna forma de dar las gracias a todos será suficiente.
Carlos acabó recitando sobre mí, y saber que está orgulloso del resultado de nuestro trabajo, y saber que esta experiencia me está dando un amigo, y saber que somos un equipo, y que mi jefe es mi amigo, y mi amigo es mi jefe… Todo lo que está pasando es una suerte que estoy disfrutando muchísimo.
Pero claro, no todo es lo que se vio, lo que preparamos y lo que vivimos, porque hay otro grupito de seres que llevan semanas moviéndose muy rápido entre este caos de preparativos. Que me escuchan las noches en que parece que todo va a ser perfecto, y las que no, las noches en que quedamos para despejarnos y acabamos trabajando aún más. Diré que son esas personas que han dicho ‘sí’, sin dudar, en todas las veces que yo no acabo de verlo claro.
Y si el reencuentro ha sido especial, encontrar una compitrueno ya no sabría cómo describirlo. Empezar a usar ese nombre, sin saber que realmente entraría en mi vida como un trueno, y que acabaríamos pasando a llamarnos ‘Las Trinis’, pues no se digiere rápido. Pero la mitad de cada cosa que hago es suya, porque siempre encuentro una mano cuando me faltan y alguien que coge los retos ajenos como suyos cuando son cosas en las que cree.
Quería contar lo que fue el día de ayer, quizá hablar de algún momento bonito, y he acabado haciendo un agradecimiento largo a muchas personas. Creo que la mejor forma de contarlo es a través de las personas que participaron, así que ya podrás hacerte una idea.
Si tu también formaste parte o viniste a acompañarnos, muchas gracias, de corazón. Si no viniste, espero verte en la próxima.
Hemos hecho una feria del libro, y yo no voy a olvidarla nunca.

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