Es cierto que cuando lo haces a menudo vas aprendiendo trucos de comodidad, prefiriendo hacerlos de día o de noche, eligiendo dónde será mejor parar o teniendo una lista de reproducción lo suficientemente larga para no escuchar más de tres veces la misma canción. Algo muy importante.
Por mi parte puedo darte varios consejos: parar aunque no lo creas necesario, beber agua pero no demasiada, no comer nada que manche las manos. Y, como bonus para personas con migraña, aunque la canción sea muy buena, no escuches música alta mucho tiempo. El viaje se puede complicar bastante. Aunque sí me gustaría darte el consejo más importante que he aprendido.
Elige con mucho cuidado tu compañero de viaje. Bueno, no es un consejo, es una advertencia. No busques quien te ponga música, busca quien la cante contigo. No busques quien te guíe el camino, sino quien te acompañe en el camino que te dé la gana seguir, sin guía de abordo, sin cumplir ninguno de los planes que parecían seguros.
Pero no olvides buscar quien aguante las rectas largas, muy largas, porque pueden ser monótonas y hacerte preguntarte qué haces ahí. Entonces necesitarás un copiloto que te recuerde que esa espera merece la pena y que la monotonía puede ser preciosa con un atardecer al que mirar.
Ten siempre en cuenta que nadie te quiera quitar el volante. Tú conduces. Un buen copiloto espera al momento de llevar su propio coche, y siempre te verá como el mejor conductor del mundo, aunque ni tú entiendas cómo coño lo estás haciendo.
Ojo a los días de lluvia, serán peligrosos y el riesgo de aquaplaning ni siquiera te va a dejar frenar, pero si has encontrado al buen compañero de viaje sabrás cuando hay que seguir el camino de gotas en el espejo o simplemente apretar los dientes y frenar en seco, y que la muerte nos salve de la vida.
Buscar un copiloto no es tan difícil, pero no te olvides que el camino no acaba al aparcar, que el viaje no es uno sino cientos, que la banda sonora serán recuerdos y los paisajes todo aquello que contar, o no.
Después de esta breve guía para viajes largos, te deseo toda la suerte del mundo, y ojalá la vida sepa ponerte delante al compañero de viaje que te mereces, el mío ahora canta a mi lado, la canción que yo elegí, no te olvides de ser aquello que buscas.

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