| Llevo varios días con una canción en la cabeza, la escuché cocinando y no me la puedo quitar, dice: ‘Antes de una primera capa, tienes que imprimar’ Y la verdad es que me llamó la atención porque me recuerda al banco que pinté en Mojácar el año pasado, esas primeras pinceladas blancas sin saber cómo quedaría el resultado. No sé si lo sabes, pero la imprimación es una capa de base necesaria para proteger lo que pintamos y hacer que la pintura y la intensidad de los colores dure mucho más. Total que los caminos del cerebro son imprevisibles y a mí se me ha quedado ahí en bucle. Y después de repetírmela por vez 563 he pensado: a ver si no le estoy dando vueltas por eso… ¿Pasará también con la vida? Esa mosca en la oreja que me dice una y otra vez que no soy suficientemente buena, que cuando consigo despejarla me deja escuchar la verdad, y es que quizá pinto un proyecto sin imprimar la base que lo haga funcional. ¿Cuántas veces culparemos a lo último que hemos hecho de un problema que está desde la base? Te apuntas a una carrera con un recorrido de 10 km. A los 3 km no puedes más. Entonces piensas: qué inútil, no soy capaz de correr 2 km. ¿Es verdad? No. La verdad es que nunca habías corrido más de 2 km, no es algo que no puedas hacer, es algo que no estás preparada para hacer. Y esa clave, tan importante, muchas veces se nos olvida. ¿Qué tenemos que hacer? Construir, entrenar, dedicarle más tiempo. Pero ¿Es esa siempre la solución? ¿Construir o empezar de nuevo? ¿Quitar capas hasta llegar al problema o comprar otra madera? ¿Cuándo merece la pena el arreglo y cuando es mejor empezar de nuevo? Claro que no hay una respuesta, ¿Es necesaria una conversación con esa persona o no verla más? ¿Merece la pena seguir con este proyecto o empiezo con otro nuevo? Hay tantas variables que es imposible tener una sola respuesta. Pero es necesario tener la pregunta. Siempre hay que preguntarse. Y bueno, el banco sigue pintado, por si lo quieres ir a ver, y yo te dejo dos preguntas: ¿Debajo de todas esas capas de problemas hay una buena imprimación? ¿Merece la pena descubrirlo o cambiar de superficie?
PD: La frase del principio viene de ‘Una canción redentora’, de SFDK, te recomiendo escucharla si te apetece. |

PD: Este texto nació en La PÚA, una carta semanal sobre las cosas pequeñas que, cuando las miramos un rato más, dejan de serlo. Puedes suscribirte para recibir la próxima.
