Seismil | Laura C. Vela

Cuando empecé a leer este libro decidí que no escribiría sobre él. Pienso que no tengo derecho a comentar una historia así, que qué voy a decir yo que por suerte no sé nada sobre esto.

Supongo que es un exceso de respeto, de no querer decir nada que pueda ser hiriente para nadie. Siempre me ha condicionado la vida esa necesidad de no hacer daño.

Pero bueno, esta Saudade Literaria no son reseñas, son recuerdos, sabores de historias que pasan y dejan algo. Una esencia. Y en el fondo de esta historia que me ha atravesado sin preguntar, he descubierto ternura.

El principio no ha sido fácil porque sentía estar asomándome a una ventana que nadie me había dado permiso para mirar, urgando en un corazón que desconoce mis pasos titubeantes en su interior.

Después me ha encerrado dentro para no dejarme salir hasta la última página. Para hacerme venir corriendo a escribir sobre él. Sobre ella. Sobre Seismil.

El título me parece sencillamente genial. Que no viene a nada pero necesitaba decirlo y si lo lees o has leído, lo entenderás.

¿Citas del libro? Creo que tengo demasiadas. Normalmente suelo quedarme con esos fragmentos que en cierta forma me identifican. Identificarse no siempre implica definir una misma situación.

Pensando en eso me he dado cuenta de que casi todos los libros de los que aquí he hablado están escritos por mujeres. De hecho creo que últimamente solo leo a mujeres. Y no lo he hecho de forma consciente. Creo que sin querer he ido buscando esas páginas en las que encontrarme, aunque la historia nunca haya hablado de mí. Y eso, mayormente, lo encuentro en escritoras.

Creo que no tiene sentido hablar de lo que cuenta este libro porque no cuenta una historia, cuenta una persona, un todo con todas sus puertas abiertas a otras vidas. No sería justo resumirlo en unas líneas. Si es necesario hacer una definición del libro, yo diría que es esta cita:

«Las palabras son embajadoras de la realidad: no hay otro modo de relacionarse con la realidad que a través de las palabras. Pero estas embajadoras son con frecuencia estrambóticas, contradictorias, difíciles… Tienen un significado dentro de ti y otro fuera de ti.»

Y no quiero añadir mucho más. A mí este libro tan crudo y doloroso me ha dejado ternura, y soy incapaz de explicarlo. Quiero pensar que es algo parecido a la empatía.

Y no, no tiene nada que ver con la crudeza de la historia, con la injusticia de una violación a una niña. Creo que tiene que ver con la autora, que sacando su pasado para hacerlo palabras por dentro, ha sacado su esencia hacia fuera, y huele a una persona que dan ganas de conocer.

Acabo con una cita más de un libro que te deja temblando:

«Quién soy, quién era, y cuánto de quien soy es una secuela. Si no tuviera esas secuelas, ¿cómo sería? O, si de repente lo supero, ¿cómo seré? Pero algo así no se supera, simplemente se convive con ello de otra manera.»

PD: Reflexiono sobre otros temas en el blog de la web.

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