Y no, no es cuestión de comparar qué es mejor/peor o qué es más de verdad. Simplemente es curioso que en los casi 30 años que tengo, mi forma de publicar no tenga absolutamente nada que ver con la que tenían los escritores de los primeros cuentos que leí.
Lo más evidente que pasa por mi cabeza una y otra vez es el ‘¿y ahora qué?’ Y no sé explicarlo, pero imagínate, 28 años esperando un momento, uno concreto, y cuando menos lo esperas, cuando menos preparada estás, y por supuesto, cuando más lo necesitabas, el nublado de la cabeza se abre, los condicionantes externos se ponen en fila y acaba saliendo en cuestión de semanas. Creo que es lo más parecido que haré al puenting sin cuerda.
No tengo ni idea de qué traerá esto, si bueno o malo, si será un crecimiento o no habrá más pasos adelante (cosa que dudo, porque no pienso parar), pero sea como sea, la imagen de mi familia y la gente que quiero con el libro entre las manos es la meta de todas las carreras de fondo.
Esa misma gente forma esta ‘empresa’ sin trabajadores en la que todo el mundo arrima el hombro. Por mucho que hable en plural como buena emprendedora, el negocio soy yo, y la paciencia infinita de quienes me rodean.
También pasó algo, los primeros días, que fue la última sacudida de ese salto al vacío. La primera foto de alguien a quién le había llegado el libro. Era lo normal, lo que yo estaba esperando, pero justo verlo en unas manos ‘ajenas’ fue como verse desnuda enmedio de una plaza llena de gente.
Yo nunca escribí para fuera, quizá por eso durante muchos años nadie me leyó, porque no escribo para nadie, escribo para mí, desde mí, siendo lo que soy. Y tengo la suerte de que le sirve a otras personas como espejo. Sin embargo, algo tan bonito tiene una doble cara: cualquier persona que lea el libro me estará viendo por dentro. Y eso también da mucho vértigo.
Teniendo en cuenta esto ¿cómo me vendo? Cómo le digo a alguien que debería comprar mi libro como si de un par de zapatos se tratara, cuando lo que ‘vendo’ es una parte de mí. Sinceramente es lo que peor llevo. Por si sirve de algo puedo decir un par de cosas. Todo lo que aparece en el libro es verdad, es mi verdad, y mezcla todo lo que soy con todo en lo que creo. Por otra parte, está hecho de la mejor forma que puedo hacerlo. No hay nada a medio gas en él, soy incapaz de sacar algo que no tenga lo mejor que yo pueda dar.
Decía Robe Iniesta en una entrevista que aún no ha hecho su mejor canción, porque el día que crea que así es tendrá que retirarse, ya lo tendrá todo hecho. Yo lo veo al revés. No sacaré nada que no sea, a mi parecer, lo mejor que he hecho nunca. Siempre estamos creciendo y cambiando, y cada cosa que saco, en cada momento, está hecho lo mejor que sé y puedo, para mí no tendría sentido de ninguna otra forma.
Por último, quisiera contarte algo. He escrito desde que sé escribir, y siempre tuve claro que quería dedicarme a ayudar a las personas. En el formato de este libro he encontrado cómo unir ambas. Te describo aquellas personas, cosas, situaciones o imágenes de la vida que me parecen bonitas, pero lo único que quiero es conseguir una forma diferente de hacer educación, un desarrollo personal que no tiene trucos ni medias verdades rellenas de humo, que se trabaja desde dentro y a fuego lento.
Si estás leyendo esto, gracias, si has comprado el libro, si estás en la suscripción, si me has apoyado en redes, o sí has dedicado tu tiempo a leer algo mío, gracias. Lo digo mucho pero, ¡qué suerte tengo!

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PD1: si quieres saber más de mi o preguntarme alguna duda te espero en Instagram (Cactusindesierto)
