Cuando acabé el grado universitario, después de la graduación, en alguna conversación me dijeron: «Es tu logro, lo has conseguido tú sola». Y siempre he pensado que era mentira. Mi graduación no fue únicamente mérito mío.
Acabé ese grado con varias matrículas gracias a unos padres que trabajaron el doble para que yo no tuviese que hacerlo, una pareja que vino a celebrarlo conmigo y me apoyó en los meses de estudio, una abuela que me hacía tuppers y otra que me compró la mochila que usé durante toda la carrera y la taza en la que desayuné cada mañana.
Entiéndeme: hablo de mí. Por supuesto que hay personas que realmente lo hacen solas, pero, por suerte, en la mayoría de los casos no es así. Y creo que es importante tenerlo presente. Como una pequeña curita de humildad. Para valorar lo que tenemos.
Desde que trabajo en este proyecto artístico y social, me pasa algo parecido. Me hace gracia eso de hablar de «le responderemos lo más rápido posible» cuando detrás de la marca solo estoy yo. Pero lo cierto es que sí hay un nosotros.
El apoyo que no aparece en las cuentas
Sería imposible que este proyecto existiera sin el apoyo económico de mi entorno, pero no todo es dinero.
Sería imposible sin la gente que cree en este proyecto más que yo misma; sin quienes me recuerdan las razones cuando a mí se me olvidan; sin la amiga que comparte y comenta cada publicación; sin mi copiloto a los mandos del teclado para que esta web sea cada vez mejor; sin mis padres, que hablan de cada avance como si fuera la victoria más importante.
Y estoy orgullosa, ¿eh? Sé que he trabajado mucho para Cactusindesierto, que hay infinitas horas invertidas y que, si alguna vez se establece como proyecto laboral, será porque no he dejado de creer en él. Pero no me parece realista decir que lo he hecho sola. Porque no es verdad.
Emprender en solitario no significa estar sola
Emprender en solitario o crear un proyecto personal, sea del tipo que sea, es una batalla constante. No pretendo romantizarlo. Pienso en dejarlo una o dos veces al mes. Es duro verse estancada económicamente por invertir todo en su funcionamiento; es agotador ver que no crece, o que no crece tanto como esperábamos.
Y, para mí, hay algo aún más difícil: un proyecto creativo forma parte de ti. No es lo mismo estudiar o trabajar en algo más o menos vocacional que luchar por un proyecto hecho, literalmente, de tu forma de ver el mundo. Se convierte en un trozo de piel en carne viva y, a veces, es difícil de soportar.
Es bonito y duro a partes iguales. Lo digo desde un punto en el que todavía no puedo afirmar que este proyecto esté funcionando como me gustaría. Creo que lo que diferencia a las personas que lo consiguen es que no dejan de intentarlo.
Y en esas estamos.
Reconócete los logros y celébralos. Pero reconoce también a quien te acompaña en el camino y agradéceselo.

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PD1: si quieres ver en qué se convierte este trabajo tan bonito, pásate por la tienda online de Cactusindesierto.
