Yo me he reído. Y es una de las sensaciones que más me cuesta sentir con un libro. De miedo ni hablamos porque no hago yo gasto de ese tipo de libros. Pero lloro muy fácil, me enfado, me emociono, me dejo sorprender… Pero reír, así tal cual, es raro que me pase. Y con este libro, yo me he reído muchísimo.
He visto tantas recomendaciones como críticas negativas hacia él. Desde que representa el presente de los jóvenes en edad adulta hasta que solo es el diario de una niña malcriada que no valora lo que tiene. Y justo por eso creo que es un buen libro.
Un contenido ligero, fácil de leer, de entender, de entrar en la historia… Junto a una bola de crítica/descripción de la sociedad actual que te hace pensar y posicionarte respecto a la historia. ¿No es eso lo que queremos de los libros? ¿Que nos hagan pensar? Creo que también me atrae por conseguir eso, porque es lo que yo misma busco al escribir: realidades simples y costumbristas que nos hacen replantearnos el propio presente.
Al margen de esto, o mejor dicho, dentro de esto, he subrayado muchísimo en este libro. Yo, que me replanteo constantemente el camino capitalista que andamos. Sí, porque me lo replanteo, pero también lo transito porque es inevitable, he encontrado muchos titulares que ejemplifican todo eso que nos han impuesto y ahora aplaudimos como a caballo ganador.
«Las vacaciones son como una tirita para tapar el corte de un hacha. Vas a sitios en los que nunca vas a poder vivir para llevar un tren de vida que no te puedes permitir y después regresas y en el telediario hablan de ‘síndrome postvacacional’ cuando en realidad lo que deberían decir es ‘tu vida es tan horrible que te entrada la depresión cuando tienes que volver a ella.»
Y en esa misma línea: padres con dinero fabricando el futuro de sus retoños, trabajos diseñados para suplir carencias emocionales, el poco tiempo que tenemos para disfrutar y odio parcialmente profundo a esas personas que son felices en su vida, porque no han llegado ni a ver la oreja de todo lo que acabo de decir.
Y en toda esta batidora de realidad, asoman frases muy poéticas como: «Creo que todo el mundo se merece una salida al cielo.» En la que simplemente habla de que las casas tengan terraza. Vamos, de que sean casas, en lugar de zulos con cama.
Y así seguimos con la tristeza, el desánimo, la deshumanización del otro, la amistad, la creatividad… No me puedes decir que un libro que te habla crudamente de tantos temas es ‘superficial’ o ‘malo’. ¿No defiende tu opinión? ¿No menciona guerras para decir que somos profundamente pobres? Bueno. No se puede hablar de todo todo el tiempo. Nos volveríamos locos. Quizá ya lo estemos un poco. Hemos intentado hacerlo demasiadas veces.
Acabo con una de las frases que más gracia me ha hecho, que me encantaría usar en mi día a día: «No quiero que nadie piense que no tengo línea editorial mental.»

PD: Reflexiono sobre otros temas en el blog de la web.
PD1: He publicado tres libros, puedes saber todo de ellos en nuestra tienda online.
